jueves, 24 de septiembre de 2015

PALACIO DEL TE (Giulio Romano, 1527-1534)

      


      Giulio Romano
Giulio Pippi, conocido como Giulio Romano, nació en Roma en 1499 y fallece en Mantua en 1546. Fue el artífice del Palacio del Te, además de ser pintor, arquitecto y decorador, trabajó con Bramante y es señalado por Vasari como “el más genial colaborador de Rafael”, con quien a parte de ser su alumno, realizan juntos las stanze del Vaticano. Sus innovaciones en relación al clasicismo del alto renacimiento ayudaron a definir el estilo llamado manierismo.
De Rafael aprenderá la forma de llevar un taller, donde el maestro se encarga de la dirección y la invención, pero los miembros, son los encargados de llevar la obra a cabo (habiendo sido él, el ayudante jefe de Rafael). Esto, lo llevará a la práctica en Mantua, donde se establecerá a partir de 1524, por mediación de Baldassare Castiglione, agente cultural de los Gonzaga, para ponerse al servicio de Federico II Gonzaga, Duque de Mantua e hijo de Isabella d’Este.
El Duque de Mantua fue uno de los mecenas renacentistas más cultivados y eruditos. Para él, explotará a fondo todas las dotes de su prodigiosa imaginación en un amplio abanico de campos, desde arquitectura y pintura hasta consumadas ornamentaciones y decoraciones efímeras. Trabajó en el Palacio Ducal, y la que sería la gran obra de su vida: El palacio del te, del cual es constructor y decorador. Se encuentra plagado de citas eruditas, artísticas, musicales, literarias y arquitectónicas, que ponían en cuestión la tradición anterior, para optar por una representación festiva y licenciosa. Giulio creó una residencia suburbana para Federico en la que arquitectura y pintura se amalgaman para crear uno de los conjuntos más logrados y elocuentes de toda la estética manierista.
Rafael, llevó a la corte de Gonzaga la sobriedad y gravitas del estilo Bramante-Rafael, interpolado con su estilo personal. Las “maneras” de Giulio primaron al trabajar en la villa de Gonzaga y al estar libre del peso de la ortodoxia tanto de la antigua como de la nueva Roma. Su extraña imaginación quimérica se desató de forma más espectacular en sus frescos ilusionistas para las habitaciones interiores del Palazzo del Te, aunque también la arquitectura está llena de efectos complicados e inesperados.
  
      Obra
El orgullo de la familia Gonzaga eran los caballos que criaban en una antigua y pequeña isla llamada Te, cerca de Mantua. La idea de esta villa, nació del modesto deseo de tener un palacio para descansar y cenar cuando se encontrasen ocupados en sus asuntos ecuestres.
Fue construido y decorado entre 1527 y 1534. Es una estructura baja y cuadrada, trazada alrededor de un patio cuadrado tras el que yace un extenso jardín formal al que se llega desde una de las alas del patio, por un puente bajo el cual hay un foso con agua.
Constituye una especie de recapitulación del clasicismo enérgico definido por Alberti y los maestros romanos. El dórico que usa viene a ser el del palacio Farnese. La fachada que da al jardín desarrolla el motivo de arcadas que caen sobre columnas, aisladas a cada lado por un corto arquitrabe, utilizado ya por Bramante y que culminará en el motivo palladiano.
Todos estos elementos son llevados a un nuevo grado de tensión, mediante su estiramiento en anchura, que falsea las proporciones, y mediante los grandes efectos de modelados debidos a la utilización masiva de un orden rústico que hace sobresalir el aparejo y crea contrastes brutales, que se ven aún más acrecentados por el empleo de colores, particularmente en las metopas. Esta pesadez deliberada vuelve a encontrarse en la catedral de Mantua (reformada en 1545), inmenso pastiche de las basílicas paleocristianas, con sus cinco naves separadas por columnatas y sus techos de casetones realizados con estuco.
Una estructura anterior se incorporó al proyecto nuevo de Giulio. Pensó que la arquitectura y decoración interiores fueran ricas y extravagantes y que estuvieran llenas de trucos, sorpresas y deleites inesperados para divertimento de los Gonzaga y sus invitados (entre sus funciones más importantes estaban los fines sociales y políticos).

Arquitectura
Para articular tanto la fachada exterior como la interior, Giulio utilizó motivos clásicos familiares, pero jugó con ellos (combinándolos en formas ingeniosas y notablemente no clásicas) y trató cada fachada de manera diferente. El resultado fue una perturbadora ausencia de consistencia e uniformidad clásicas y todo el edificio estaba caracterizado por la conjunción de la ortodoxia familiar del renacimiento puro y las sorprendentes invenciones manieristas.
Los bloques de piedra del edificio, están biselados por la aplicación de un acabado recién inventado, combinados con obra de sillería muy refinada.
En la fachada exterior norte de tres arcos, el insólito biselado de estuco (aplicado también a las dovelas gigantes y esquinas de alrededor de las ventanas) concuerda con el friso dórico totalmente correcto de la Basílica Aemilia, la ruina dórica más famosa y con más autoridad de todas las antigüedades de Roma. Lisas pilastras dóricas marchan a través de la fachada en un ritmo complicado e irregular: muy juntas en las esquinas, más separadas en el siguiente paño y enmarcando un nicho en vez de una ventana. Después los ritmos cambian a tres solas y enmarcando ventanas. Estas irregularidades, sin embargo, no son simplemente consecuencia de la voluntad de Giulio o su complacencia en la complejidad: representa el ajuste de su diseño para acomodar o enmascarar algunas de las asimetrías y desequilibrios de la estructura anterior, que todavía formaba parte del edificio nuevo.

En el vestíbulo que venía de la entrada principal en el oeste, unas abultadas columnas granuladas, que se han descrito como si pareciera que “el mar las hubiera lavado durante siglos”, sostienen una bóveda de cañón revestida con cadenas de casetones hexagonales y cuadrados. La brillantez de la idea de Giulio está en sus alusiones a las reglas que transgredía. Como sirve de ejemplo el uso de una clave que sobresale en un arquitrabe. Cuando solo es correcta una clave en un arco.


Algunas de las invenzioni más inteligentes de Giulio se pueden encontrar en el jardín de la fachada este. Aunque es la parte más “rústica” de la villa, él ha abandonado las superficies rústicas de las otras secciones a favor de una logia renacentista de arcos muy refinada y formal, sostenida por grupos de majestuosas columnas y pilares. Se ha visto como una metáfora de la victoria del arte (o de forma más precisa, del artificio manierista) sobre la naturaleza.



Pintura
“El palacio del placer”, como señalan T. Paoletti y M. Radke, recibe este nombre por la decoración de pinturas con escenas eróticas que Federico Gonzaga pidió expresamente, para satisfacer su lívido. El proyecto decorativo general de la estancia, que contenía una Fiesta nupcial de Cupido y Psique, se halla en deuda con el diseño de Rafael para la Villa Farnesina en Roma, pero Giulio y su mecenas representaron los placeres eróticos de los dioses con un elegante abandono del decoro. 
Todo cuanto resulta frío e idealizado en Rafael rebosa aquí de color y calor. Cupido ha madurado para convertirse en un joven adulto, que se reclina a la derecha sobre su lecho marital, desnudo junto a su voluptuosa novia, Psique y sus lascivos y embriagados huéspedes.
Giulio Romano llega a trazar una completa revisión de la incidencia de la duración en el proyecto y del tiempo en la obra. Este tiempo, más o menos elástico, es reivindicado en contra del dogma renacentista del concepto de “la obra definitiva e intemporal”. El edificio sueña ya con su destrucción y su ruina, celebrada con estrépito en la famosa “Sala de los gigantes”, donde bloques enormes de piedra aplastan a los gigantes rebeldes.
Otra sala de gran importancia es la “Sala dei Cavalli”, decorada con estilizados caballos, que hace homenaje a una de las funciones que realizaba el edificio de cuadra.



Bibliografía
-       CHASTEL, André. El arte italiano. Akal, arte y estética. Madrid, 1988
-       CASTEX, Jean. Renacimiento, barroco y clasicismo. Akal arquitectura, Madrid, 1994
-       TRACHTENBERG, Marvin y HYMAN, Isabelle. Arquitectura. De la prehistoria a la postmodernidad. Akal. Arte y estética, Madrid, 1990
-       VV AA. Giulio Romano. Edit. Electa, Milan, 1989
-       CARLO ARGAN, Giulio. Renacimiento y Barroco II. De Miguel Ángel a Tiépolo. Akal, Madrid, 1999

-       T. PAOLETTI, John y M. RADKE, Gary. El arte en la Italia del Renacimiento. Akal. Arte y Estetica, Madrid, 2002

ARA PACIS AUGUSTAE. El altar de la Paz de Augusto

Escultura de Cesar Augusto de Prima Porta (Museo Chiaramonti, Vaticano)

El Ara Pacis Augustae (Altar de la Paz de Augusto), es un altar y monumento conmemorativo, dedicado a la diosa romana Pax. Fue erigido por el senado romano para celebrar la victoria en las campañas de la Galia e Hispania por parte de Cesar Augusto, y la paz que impuso en su regreso.
Fue ordenado construir por el senado romano el 4 de julio del 13 a.C., y se consagro ya finalizado el 30 de enero del año 9 a.C. construido por un autor que desconocemos. Su emplazamiento original era el del lado oeste de la Vía Flaminia, en el campo de Marte, orientado de O a E. Actualmente se encuentra en Roma, en la Via Ripetta.
La obra, es una mezcla entre arquitectura y escultura; por lo que conviene exponerla en dos partes:


Estructura y composición
Planta
Se levanta en Roma sobre una parcela cuadrangular, dispuesta a los cuatro puntos cardinales, cerrada por muros llenos de relieves, a dos niveles, explicando el rito al que está dedicada, y al descubierto, hay un altar dentro en forma de U, en el centro, elevado. Todos los elementos tienen un eje de simetría; una escalera que sube desde afuera hasta ese centro.
Las dimensiones son: 11,65 m. de ancho, 10,62 m. de largo y 6 m de altura. Las puertas tienen una anchura de 3,6 metros.
Tiene dos puertas alineadas sobre el eje de simetría N-S, modificando la orientación original. El conjunto destaca sobre un zócalo. Toda la extensión de los muros tiene relieves de mármol blanco; las partes altas y bajas se rematan con cornisas. Es una estructura de diseño cuadrangular, al igual que la mayoría de sus elementos, como son las puertas y los paneles.


El Ara Pacis se arruinó con el fin del imperio romano, y poco a poco desde finales del siglo XV se fueron descubriendo sus restos, que se restauraron y entraron en diferentes colecciones.
En 1938, conmemorando el bimilenario de Augusto, el Ara se reconstruyó, partiendo de todo lo que se había encontrado, y en un lugar distinto del original. Cerca del sepulcro de Augusto, se copiaron algunos relieves que no se pudieron incorporar a la reconstrucción, y se tallaron los perdidos. Entonces se cambió la orientación original (O-E), dándole una N-S.
El Ara Pacis, está dentro de una edificación, como una nave, que la contiene, para conservarla y destacarla.



Escultura
Es lo que más destaca de la obra. Recubre todo el edificio:

Exterior
Los muros están cubiertos con paneles rectangulares, envolviendo todo el edificio, haciendo dos niveles.

Parte inferior: decorada con plantas, de tallos curvos, que crecen de un centro y se disponen simétricamente, cubriendo rítmicamente toda la superficie. Tienen flores redondas y frutos, como moras o racimos de uva. Las hojas son variadas, como acantos, pámpanos y laurel. En una parte inferior hay diferentes animales como escorpiones, lagartijas, serpientes, pájaros en el nido y sapos. Arriba hay cisnes, que extienden sus alas y curvan el cuello.

Parte superior: Aparecen grupos de personas, que andan hacia la misma dirección, hacia la puerta. Su actitud es calmada, son un grupo numeroso en el que unos quedan en primer plano y otros al fondo, los cuales solo vemos los pies y cabeza. Hay hombres con coronas de laurel, algunos también llevan ramas en la mano, mujeres y niños. Los mayores llevan unos mantos largos hasta el tobillo; son de todas las edades, algunos van de la mano de los mayores, otro llevan objetos como jarras, cajas, hachas. Un hombre porta un casco rematado con una varilla y otro lleva un bastón.

Entre las dos partes hay una cenefa que las divide y rodea toda la edificación. Se compone de un motivo esquemático de sucesión de ondas creando una línea quebrada, que al acabar el espacio da la vuelta, superponiéndose, y creando el dibujo de una esvástica.
En las jambas de las puertas y en las esquinas hay unas pilastras rectangulares con una decoración vegetal dispuesta sobre un eje de simetría vertical

Por otro lado, estarán los relieves de las alegorías, situados a los lados de las dos entradas. Solo se conserva en buenas condiciones un relieve por entrada, que son:

Relieve superior NW: El sacrificio de un ancestro
Representa a un hombre, delante de un montón de piedras, acompañado de otros. Uno lleva una bandeja llena, otro un cerdo; al fondo hay una casita y, a la derecha, un personaje mutilado, con una lanza. Podría representar el sacrificio de Eneas, antepasado de los romanos, haciendo en el origen de Roma, lo mismo que Augusto celebra ahora.



Relieve superior SE: Los elementos pacíficos 

Hay tres mujeres sentadas con otros seres y objetos. Una es mayor (en el centro sobre una roca), tiene dos niños en la falda y frutas, y a los pies, un toro y una oveja, que se cubren con el manto. A nuestra izquierda otra mujer con el manto al viento y un cisne volando; y a la derecha otra con el manto volado y un animal acuático, como un congrio, tiene una jarra rota debajo donde sale agua. Podría tratarse de la representación de la                      tierra, el aire y el agua; quedando el fuego dentro del ara.

Interior
Se repite la división en dos niveles, pero con distinta decoración.

Parte baja: hay una empalizada que imita tablones verticales
Parte superior: hay una cenefa hecha de hojas de palma que se combinan con otras hojas más largas. Encima hay calaveras de toro sujetando guirnaldas que hacen medios círculos, atadas con cintas al viento. Entre las cabezas hay unas bandejas redondas, como flores grandes. Las guirnaldas tienen muchas flores, frutos y hojas variadas de roble, laurel…etc.


Mesa
En forma de U, tiene siete escalones en el vacío que deja su forma. Los lados que dan a las paredes sin puerta, tienen idénticas crestas en forma de libro abierto. En los extremos hay leones con alas. En la parte baja hay relieves: mujeres acompañadas de hombres con bastones, hombres llevando objetos y animales (lado N). Arriba hay tallos y hojas muy estilizadas.



El culto en el altar
Reconstrucción del emplazamiento original del Ara Pacis
Se interpreta que, la procesión de gente, de los relieves exteriores, procede a entrar a realizar el ritual en el interior. Todos juntos, portando objetos, caminan hacia la puerta. Y una vez dentro, la decoración que vemos, es la propia del ritual: cráneos, bandejas (para las ofrendas) y las guirnaldas, sustituyen la comitiva que los romanos dan a Dios. En el interior, humanos (O-E) y sol (E-O) hacen caminos contrapuestos, para encontrarse en el punto más alto del ara, donde se queman las víctimas. Cada año, se sacrificaban un carnero y dos bueyes. Estas ofrendas del pueblo, eran enviadas hacia el cielo en forma de perfume de la carne quemada, agradeciendo así la paz conseguida por Augusto.

 
Estado actual del Altar
Reconstrucción a color

BIBLIOGRAFÍA
- MORETTI, Giuseppe, L’Ara Pacis Avgvstae” La librería dello stato, Roma, 1938
- CHORDÁ, Frederic, De lo visible a lo virtual. Anthropos, Barcelona, 2004
- KLEINER, Diana, E.E. Roman Sculpture. New Haven, Yale University, 1992
Historia. National Geographic. Nº 13. La roma imperial. 2013

¿Que es el arte?

¿Qué es el arte? Esa es la pregunta que me he preguntado durante todos los años que llevo estudiando arte y que muchos lo han intentado durante siglos.
No es una cuestión fácil, está comprobado. Es la definición del gusto, de la belleza, de las modas, estilos, autores, conceptos…etc. Pero algo dejamos claro, y es que el arte, es un objeto, por lo tanto es objetivo, y nosotros, cuando nos acercamos él, a su comprensión, somos sujetos, por lo tanto subjetivos.
Unos para representar la soledad, dibujarían a una anciana, en su casa, sentada al fondo de una habitación oscura con la mirada en el horizonte, recordando aquel tiempo en el que su marido aún vivía, y sus hijos poblaban la casa de alegría. Otros, por el contrario, colocarán una naranja sobre una silla. El mismo concepto pero tratado de forma diferente. No cabe duda de que tiene mucho más trabajo lo primero que lo segundo. Pero acaso, ¿no es ingeniosa la simplicidad con la que se realizó la segunda?
Desconozco si la naranja se colocó encima de la silla por ese motivo. Pero hemos dicho que somos subjetivos, y eso es lo que a mí me trasmite.

Aquí, es donde hay una ruptura con el concepto de “Arte”. ¿Cómo se puede comparar un lienzo perfectamente trabajado con dos objetos cotidianos situados en un museo? ¿Acaso todo lo que coloquemos en un museo debe de ser admirado?
Considero que el arte, se crea por algún motivo, y solo la persona creadora, en su mente, sabe el motivo de su creación. Pero por otro lado, estamos nosotros, como espectadores, que al contemplar la obra, le damos nuestra propia interpretación. Pero, ¿Cuál de las dos interpretaciones tiene más valor? Sin duda, para la historia del arte, tendrá más valor la del propio artista, pero para cada uno de nosotros, será más importante la nuestra propia.
Este último punto, lo considero de gran importancia, ya que la persona que admire el arte, debe de tener unas ideas claras sobre el gusto. No se puede admirar todo lo que está en un museo simplemente por estar ahí, hay que valorarlo. Las obras se llevan a un museo al igual que las películas al cine; no todas son buenas piezas, sino que nos las exhiben para que nosotros, público, las valoremos.

Con esto, hago referencia al arte más actual; el arte que nosotros podemos enjuiciar. Sobre aquellas piezas que han pasado a la historia del arte, no cabe duda de su valor. En un primer momento nos pueden defraudar, o podemos no entenderlas.
Durante un debate, se hizo la pregunta de si todas las personas pueden acercarse a entender una obra de arte. Yo considero que no todos pueden entender el arte, pero sí apreciarlo. Una compañera respondió: “La sensibilidad es inherente al ser humano, sin necesidad de conocimiento”. Su frase es bien cierta, todos tenemos sensibilidad. Pero creo que esa sensibilidad se podría educar. Enlazando con lo anterior, a todos nos ha pasado que vimos una obra por primera vez, y no nos gusto, pero después de leer sobre ella, comenzó a gestarse en nosotros un interés. Y es que, cuanto más secretos conozco sobre un obra, más la aprecio. Y cuanto más leo, más la entiendo.
No hay que olvidar, que el arte es un lenguaje ante todo, y que “una imagen vale más que mil palabras”. Es cierto, pero tenemos que extraer esas palabras de la imagen. Unos ven un cuadro, y solo sacan un: “que bien está pintado”. Todos en un primer visionado sacamos eso. Pero hay que detenerse, y analizar cada matiz, cada pincelada, cada intención oculta del pintor, el posible metalenguaje que esconda…etc.
El primer visionado puede dejarnos cautivados, o no. Pero con conocimiento sobre el cuadro entablaremos una relación con esa obra.
¿Todos somos ARTISTAS? Fue la pregunta que más nos planteamos. Creo que se puede malinterpretar. No todos sabemos hacer una pintura al óleo o esculpir un busto, eso está claro. Pero todos tenemos alguna cualidad en la que podríamos destacar, sin tener por que ser artísticas. Simplemente puedes ser un genio haciendo cuentas, tener una memoria prodigiosa o una gran orientación. En esos ámbitos serás un artista. Pero no un ARTISTA. En ese campo, hace falta algo más. Quizá con educación podríamos aprender a realizar cualquiera de las artes, pero nos falta algo.
A mi, personalmente, me cuesta expresar con palabras que es eso que falta. Es algo que se aleja de lo ordinario, algo que es único e irrepetible. Eso, que no se definir, sería lo que poseen ciertas personas, que por las circunstancias que sea, son verdaderos genios, son artistas.
Y ese carácter que poseen de único e irrepetible, se impregna en las obras que realizan. Por eso mismo, solo nos atraen aquellas que son originales, y desechamos las copias. Es una necesidad que tenemos de observar los originales, (y porque no decirlo, de tocarlos) ya que es algo que mucho tiempo atrás realizó una persona a quien admiramos. Al igual que hacen los adolescentes cuando ven a su actor favorito y quieren saludarlo, abrazarlo. Quizás pensemos que al tocarlo nos llevaremos una parte de esa persona, que se nos contagiará su genio. Y es que, esos adolescentes, (cuanto más jóvenes, más salvajes somos), representan nuestros deseos primarios. El de poseer. Queremos tener esas cosas. Esto, explicaría nuestro especial interés por coleccionar cosas, un interés que lleva realizándose desde nuestra existencia en el planeta.

El último punto, que quiero tratar es el de la lucha constante entre el naturalista arte antiguo, y el extraño arte moderno. Es una frontera que no logramos salvar. El concepto de arte cambió de manera brutal a finales del siglo XIX y principios del XX, y es por eso que no se puede definir en su totalidad. El arte tiene, como cualidad principal, la de romper los moldes, limitaciones y ataduras que impone la sociedad. Basta con que se diga que no se puede pintar un desnudo, para que alguien desafié esa norma.
En el siglo XX, lo que sucedió es que dejamos de ver en los museos pinturas que copiaban de la realidad. Eso dejó de interesar, se buscaba ser un creador en su totalidad. Las obras contenían muchas ideas y conceptos, pero muy poco de “trabajo manual”. Creo que el arte es una balanza entre ambas cosas.

Para finalizar, a modo de conclusión, creo que el arte actual se puede valorar, pero hace falta que pasen unas décadas para que al poner la vista atrás, veamos como se han cribado todas las obras y todos los creadores, para que pasen a la historia aquellos que son verdaderamente artistas.

Ares Borghese

Copia Romana en mármol del siglo I o II d.C.


El objeto de estudio es la escultura llamada Ares Borghese. La obra que hoy podemos ver es una copia romana en mármol de Paros, realizada en la era imperial (siglo I o II d.C.). La original, desaparecida, fue realizada en bronce hacia el año 420 a.C. Actualmente, el original romano se encuentra en el Museo del Louvre con varios vaciados en escayola, en distintas parte del mundo.

      El autor 
La autoría de esta obra es difícil de atribuir. Se considera que su autor fue Alkamenes (en griego antiguo Ἀλκαμένης, Alkaménês), escultor griego del primer clasicismo, que es citado por Pausanias en su Graeciae Descripto: “Cerca de la estatua de Demóstenes esta el santuario de Ares, donde se colocan dos imágenes de Afrodita, una de Ares hecha por Alkamenes y una de Atenea hecha por uno de Paros, llamado Locros”[1]. Con este texto, no nos hace ninguna referencia de la descripción de la escultura, pero coincide el tema.

Es un autor insuficientemente conocido, y con el que, al igual que sus contemporáneos, abunda el material literario y teórico para atribuirles obras, pero faltan elementos arqueológicos suficientes para enjuiciar su estilo propio[2].

Se cree que era Ateniense, o colono ateniense con origen en Lemnos, que para esa época era casi lo mismo. Aprendió de Fidias[3] para posteriormente convertirse en su rival. Recibió importantísimos encargos, tanto es así que se le podría considerar el “Escultor oficial de Atenas” entre los años 430 y 403, año del que se tiene constancia que Trasíbulo le encargo un relieve monumental con las figuras de Herakles y Atenea. Lo más interesante sobre su estilo, es que alcanzó a dar a sus esculturas de dioses la grandiosidad propia de Fidias, aquello que no logró alcanzar Policleto en sus estatuas[4].

Entre lo poco que se le puede atribuir de manera bien documentada por Pausanias, se encuentra el grupo de Prokne e Itys, obra original muy dañada y encontrado en el Acrópolis y una copia romana llamada Guerrero herido, situada en París, en St. Germain, de la original llamada Hermes Propylaios, que se situó en la entrada de la Acrópolis.


Ágora de Atenas
Localización de la obra 
Esta escultura, se encontraba en el templo de Ares, situado en el Ágora de Atenas. Era un templo dórico períptero, construido en el 440 a.C. que coincide en fechas y tamaño al templo de Hefesto o Hefestión, por lo que se cree que podría haber sido construido por el mismo arquitecto.

El templo, conserva marcas que nos demuestran que el Ágora no fue su ubicación inicial, sino que fue construido en otro lugar y posteriormente desmontado, marcadas todas sus piezas y reedificado sobre cimientos romanos hacia el año 15 a.C., en tiempos de Augusto.

La situación original del templo de Ares también está en duda. Por un lado se cree que su emplazamiento pudo ser Acarnas, demo del Ática donde desde época clásica está atestiguado el culto a Ares y a Atenea[5].
La otra teoría, mas posible, es que estaba en el Santuario de Atenea Pallenis (en la actual Stavro), donde se han encontrado cimientos de un gran templo pero sin ningún rastro de su estructura superior[6].

La escultura original se perdió, probablemente fue fundido su bronce y reutilizado. Años después, los romanos realizaron una copia, la cual desapareció en el tiempo hasta que muchos siglos después se situó en la Galeria Borghese, en Roma, rodeada de otras obras de la estatuaria antigua.

Plano del Templo de Ares
A principios del siglo XIX, debido a la decadencia y el déficit de la familia Borghese, el príncipe Camillo Filippo Borghese, casado con la hermana de Napoleón, Paulina Bonaparte, decide vender al emperador francés un total de 344 antigüedades, de las cuales 154 estatuas, entre las que está este Ares. Se estipula que se le pagó con trece millones de francos por el total de las obras.
Muchas de ellas conservaron su denominación de origen, como son: Gladiador Borghese, Ara de los doce de los Borghese o el Marsia Borghese. Estas obras fueron trasladadas al Museo del Louvre, donde se encuentran a día de hoy.

Además, se encuentran copias de la obra por todo el mundo, una de ellas en la Casa del Sol de Valladolid (España)


Descripción de la escultura 
La escultura, como afirma Antonio Blanco Freijeio[7] es la más noble representación de este dios que se conoce en el arte clásico, y posee una actitud propia de las obras de Alkamenes por ser nueva y valiente. Pero a parte de todo esto, la investigación no ha podido encontrar argumentos solidos para que sea atribuida a él con total certeza.

La escultura mide 2,03 metros. La conservada hoy presenta diferencias con la original en bronce. Estas diferencias son necesarias por el uso de un material distinto del original. Se emplea, un trozo de mármol utilizado en la mano derecha que la une con el muslo de la figura, para eliminar la carga del brazo e impedir que se fracture la pieza. La otra, es la mano izquierda, que la original poesía una lanza, pero por la fragilizar de tallar un objeto tan fino se limita a agarrar un trozo de ella, y deja que nuestra imaginación complete lo que falta.
Otra parte más, que podría ser, o no, parte del original, es el tronco que se encuentra pegado a la pierna izquierda, que seguramente tampoco perteneciera al original y que se realiza para ampliar la superficie de apoyo y mejorar su estabilidad.

El canon utilizado es de siete cabezas, igual que el del Doríforo de Policleto, con quien a parte de la proporción, comparte muchos más rasgos similares, como sería la posición de las manos, la cabeza ladeada o la torsión de la cadera y posición de las piernas.


Mitología 
La escultura representa al dios griego Ares, lo cual se puede demostrar con el casco y el anillo que encadena su pie para impedirle actuar como lo que es, dios de la guerra. Es una frágil hipótesis de los historiadores que se ha impuesto sin haber sido razonada.
La representación normal del dios se caracteriza por llevar: coraza y casco, e ir armado de escudo, lanza y espada. Su talla es sobrehumana y profiere gritos terribles. Generalmente combate a pie.
En esta escultura vemos como se han roto los moldes, y no se representa al personaje tal como se debería. Ares, aparece en mitos guerreros y narraciones de combates, pero no siempre sale vencedor. Parece que a los griegos, desde época homérica, les complacía mostrar su fuerza bruta contenida o burlada por la inteligencia de Heracles o la prudencia de Atenea. En esta escultura se le muestra sereno, relajado, un poco cabizbajo, quizás porque quisieran mostrarlo en su faceta más humana, como ellos le veían, a veces vencedor y, lo que parece mostrar esta escultura, vencido.
Sea un dios o un mortal, este majestuoso y pensativo desnudo expresa el sentido civilizador que entre los griegos tuvo la belleza idealizada del cuerpo humano.



Copia de la Casa del Sol (Valladolid)



[1] PAUSANIAS: Graeciae Descripto. I, 8, 4
[2] BLANCO FREIJEIRO, Antonio: Arte Griego. Consejo superior de investigaciones científicas, Madrid, 1990, Pag 243-247.
[3] PLINIO: Naturalis historia. XXXVI, 16-17
[4] QUINTILIANO: Institutio Oratoria. XII, 10, 8: “at quae Polycleto defuerunt Phidiae at que Alcameni dantur”
[5] E. ALCOCK, Susan, Archaeologies of the Greek Past, Pag. 55
[6] http://ascsa.net/id/agora/monument/temple%20of%20ares
[7] BLANCO FREIJERIO, Antonio. Arte Griego, Pag. 246

Sabiduría de la ilusión

"Los que no han soñado con atravesar el mar probablemente han querido siempre, incluso en sueños, estar al margen de todo pe...